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El método más natural para Superar la Depresión Sin Fármacos

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Como superar la depresión entendiendo lo que nos sucede

Cuando nos hallamos en estado depresivo (llevemos mucho tiempo así o sea algo reciente), tendemos a tener una visión muy limitada tanto de lo que nos rodea, como de nosotros mismos, dificultando muchísimo nuestro proceso para superar la depresión.

Esta visión que nos empeñamos a mantener, consciente o subconscientemente, no nos permite aprender ciertas lecciones vivenciales que ya se hallan en nuestra inteligencia emocional. Digamos que no “absorbemos” lo que si estuviéramos en otro estado, si absorberíamos y lo integraríamos en nuestro ser, como valiosas lecciones que nos hacen conocernos a nosotros mismos y poder seguir nuestro camino.

Nuestra visión deformada de la vida

Es como si tuviéramos una tela de araña delante nuestros ojos, que empaña nuestra visión y la deforma.

Esta falsa visión de nuestro entorno y de nosotros mismos conduce (y esto es muy importante de darse cuenta) a seguir el mismo patrón emocional que retroalimenta nuestro estado depresivo y al mismo tiempo no nos permite superar la depresión. Es decir, nuestro subconsciente se bloquea y no da paso a recibir otros estímulos que darían lugar a otras emociones seguramente más coherentes. Esta es una de las claves para superar esta situación, entendiendo nuestros síntomas.
Me explico: ¿No os habéis dado cuenta que cuando estamos depresivos, nada ni nadie nos interesa? Nos cerramos en “nuestra pena e incomprensión por parte de los otros, que no nos entienden”. Y es que sentimos que formamos parte de otro mundo diferente al esto de la gente. Es una visión sorprendente, aunque también se puede entender desde el punto de vista de que somos animales sociales y necesitamos notar ese sentimiento de pertenecer a un grupo.

Pues bien, ese sentimiento de pertenencia a un grupo, se evapora, dando paso a lo contrapuesto y esto nos hiere todavía más, nos confunde y nos hunde en el sin sentido existencial. Cómo superar la depresión debe ser un ejercicio de auto observación que nos permita vernos a nosotros mismos cuando estamos en este estado. Aquí radica la dificultad del ejercicio, pues cuando estamos en estados depresivos, sentimos emociones muy distintas delante las mismas circunstancias y esas emociones no las sabemos gestionar de manera que podamos adquirir un rol de “observador” en nuestro interior.

De hecho, la meditación es otro ejercicio que nos enseña también a interiorizar nuestras emociones para poder analizarlas de una manera más fría, controlando las emociones y los pensamientos inútiles y negativos que retroalimentan nuestro estado depresivo.
Observar también que cuando no estamos depresivos, los mismos estímulos que recibimos logran resultados muy diferentes en nosotros, al ser nuestra percepción de los hechos y de nuestro entorno muy diferente. Este hecho debería abrirnos los ojos si lo tenemos en cuenta, para poder superar un proceso depresivo, pero nos cuesta porque nuestra visión analítica siempre suele fracasar ante nuestras emociones, siempre más fuertes y más densas.

He hablado con un sin fin de personas depresivas y siempre suelo hacerles entender este concepto, pero evidentemente, esto no es suficiente a primera instancia, cuando dichas personas se encuentran en un estado en el cual, analizarse uno mismo es poco menos que impracticable, cuando de hecho ya lo es en estado digamos que “normal y saludable”.

Pero insisto en que la clave para curar la depresión está en una frase simple: “darse cuenta”. Darse cuenta de como gestionamos nuestras emociones dependiendo de nuestro estado de ánimo. Y esto vale para cualquier estado de ánimo, claro, estemos depresivos o no. El fundamento es simple, pero la aplicación no lo es, dado que nuestras emociones suelen siempre tomar la delantera, sobretodo delante de circunstancias adversas que la vida nos pone delante y dependerá de cómo las aprovechemos para sacar tajada de ello, aprender y hacernos fuertes o hundirnos.

Ejemplo de nuestra deformada visión

Os pongo un ejemplo muy muy simple:
A Andrés le encanta ver los partidos de Fútbol entre el Real Madrid y el Barça. Los vive intensamente, los sufre, grita junto a sus amigos, cuando ven el partido juntos en el bar. Andrés es un apasionado del Fútbol y de su equipo preferido.
Pero cuando Andrés está depresivo, se encierra en casa y quizás ni tan sólo vea el partido o lo vea sin sentirlo como suele sentirlo. Realmente, una profunda tristeza le invade y no le permite sentir las emociones que en un estado normal sentiría.
Por tanto, si analizamos este hecho, nos damos cuenta que nuestro estado depresivo (y fijaros que hablo de “estado depresivo” y no de “depresión”), nos ciega a nivel emocional. Nos colapsa los neuro-transmisores para sólo dejar pasar las emociones negativas, que reafirman nuestro estado depresivo. Una auténtica retroalimentación para seguir estando en este estado.

Y vosotros me preguntaréis: ¿Pero cómo voy a hacer todo esto conmigo mismo, cuando en realidad deseo salir de este estado? Si, parece una paradoja, pero en realidad, por más increíble que parezca, así es la actitud de una persona depresiva, sobretodo la que lleva ya un tiempo más o menos largo permaneciendo en esta situación.
Porque entender, es solucionar. Sólo si entendéis, solucionaréis. Y lo solucionaréis vosotros y nadie más que vosotros, creédme. No se trata de vuestras circunstancias, de vuestras penurias vivenciales, se trata de cómo actúa nuestro cerebro ante las adversidades de la vida. ¿Creéis que vuestra vida es la peor de todos los seres del planeta? Esto no es así.
Quizás en este momento esteis pasando por una situación difícil, no lo dudo, pero vuestro estado depresivo debe ser transitorio, jamás debéis permitir que se prolongue demasiado, pues si lo prolongáis, entonces entráis en este círculo vicioso que os ciega por completo. No lo permitáis.

Acabad con ello de una vez y empezad una nueva vida.
Empezad a recuperaros y a entended la verdad, para nunca más recaer, pues poseeréis el conocimiento necesario para protegeros de vuestra parte negativa y aprenderéis “palpar” vuestras percepciones, en diferentes estados de ánimo.

Conclusión

En mi opinión, es necesaria una introspección con nosotros mismos y una mentalidad de “observador”, enfocada a nuestro interior, observando y valorando nuestras percepciones bien diferentes en diversos estados de ánimo. No digo que sea fácil ponerlo a la práctica, pero como ex depresivo, si aprendí esta “filosofía” de auto-observación de uno mismo, para entender como actúa nuestro cerebro y como solemos gestionar nuestras emociones ante las circunstancias que nos toca vivir.